domingo, 7 de diciembre de 2025

ESOS, LOS QUE NOS LASTIMAN


Budapest, 1993

            Pocos teatros son tan íntimos com el Vígszínház. A sus comienzos al menos. Luego del régimen el teatro tuvo comienzos más populares, lo que a mi criterio le daba más oportunidades de tener obras experimentales e innovadoras en cartelera. Aún recuerdo la temporada en que Pintér Béla y sus Proto-Compañías mezclaban ópera y chistes para camuflar sus críticas al anterior régimen. Valientes antes, necesarios ahora que se nos permitía hablar de lo que le sucedió a este país cuando todos aprendimos a obedecer sin cuestionar, o a sufrir sin reaccionar. Esa era la Budapest del noventa y tres en que Timea y yo nos mudamos al cuarto en el barrio de Józsefváros, lejos del centro y de nuestras familias, donde descubrimos lo peligroso que era el apego de nuestro romance juvenil.

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