domingo, 23 de noviembre de 2025

TEATRO: LA TRASCENDENCIA Y SUS TRABAJOS


Fernando Delgadillo - De los amores peregrinos


Teatro La Cueva - Alasestatuas


Producción: Teatro La Cueva


Elenco: Enrique Gorena, Darío Torres


Locación: El Gallinero Espacio Escénico, La Paz - Bolivia, Noviembre 22, 2025



Poster de una fecha diferente, incluída para fines cronológicos

La curiosidad sobre el título fue suficiente para hacerme ir. Alasestatuas no permite mucha evocación, salvo alguna obviedad. Pero Teatro La Cueva nunca decepciona, y esta no fue la excepción. Y es que no hay tiempo para cuestionarse porque la acción ya comenzó. Los personajes entran pisándose entre ellos, empujándose en la oscuridad, asaltando el escenario furtivos y mojándose entre ellos. De entrada plantean sus preguntas esenciales ¿Qué cosas hacen las personas y que tienen una verdadera trascendencia? ¿Cuánto tiempo nos toma alcanzarla?

domingo, 16 de noviembre de 2025

TEATRO: LOS RECUERDOS, LA PATRIA Y UN AMIGO


Los Caminantes - Infierno Verde


Teatro La Cueva - Beneméritos

Producción: Teatro La Cueva

Elenco: Enrique Gorena, Darío Torres, Marcelo González

Locación: Teatro Nuna, La Paz - Bolivia, Noviembre 12, 2025

Como sucede con los templos y los lugares sagrados, la ubicación de los objetos es dispuesta desde antes de que uno ingrese, y lo sorprende porque anticipa el ritual. En este caso, el portal de madera ubicado en el centro confiere el total dominio sobre el espacio. Si es ingreso o salida, eso dependerá del peatón. El otro objeto es una composición rocosa dejada a un lado del escenario. Estática, olvidada, no evoca a persona ni a utilidad alguna, y hasta parecería que fue dejado ahí por olvido involuntario y comprensible. Tanto así que no permiten intuir el remolino de cuerpos y recuerdos que va a desencadenar "Beneméritos".

domingo, 2 de noviembre de 2025

ROSAS EN AGUA


Teheran, 1972


         La radio negra era el nombre no oficial en la casa. Papá la llamaba simplemente "la receptor", fiel a su uso de nombrar a las cosas por su nombre técnico, y pensándolo bien, era una muestra de su carácter de no ponerle nuevo nombre a las cosas que ya lo tenían. Una mañana de sábado, puso una de las sillas de la mesa del comedor delante de la radio y comenzó a manipular los botones dorados, similares a los botones en el saco negro se ponía para ir a trabajar cada mañana.  Mi recuerdo del momento es claro. Mamá le enseñaba a mi hermanita las letras, ambas con sus pañuelos grises de casa en el cabello. Papá llevaba puesta su única camisa blanca, la chompa de botones de lana que no se quitaba ni el más encarnizado calor, y la capa de silencio de la casa me quitaba el aliento. El dial de la radio negra, con el fondo iluminado como una ciudad americana llena de rascacielos de noche, se movía entre agudos silbidos, un hombre que leía las noticias rápidamente y sin tregua, la nota larga, profunda y acuosa de una cantante de ópera, una mujer leyendo noticias pausadamente y con tono comprensivo, y el aterrador sonido de la máquina buscando una señal. No podía más. Cuando deberíamos estar jugando en el patio en uno de los pocos días sin colegio o sin que papá tenga que ir al trabajo, todos estaban ajetreados y afanosos., buscando cosas en qué trabajar. Me quitaba la emoción de un día en el que no iba a pasar nada especial. Salí al patio. 

POPULARES