Fernando Delgadillo - De los amores peregrinos
Teatro La Cueva - Alasestatuas
Producción: Teatro La Cueva
Elenco: Enrique Gorena, Darío Torres
Locación: El Gallinero Espacio Escénico, La Paz - Bolivia, Noviembre 22, 2025
Poster de una fecha diferente, incluída para fines cronológicos
La curiosidad sobre el título fue suficiente para hacerme ir. Alasestatuas no permite mucha evocación, salvo alguna obviedad. Pero Teatro La Cueva nunca decepciona, y esta no fue la excepción. Y es que no hay tiempo para cuestionarse porque la acción ya comenzó. Los personajes entran pisándose entre ellos, empujándose en la oscuridad, asaltando el escenario furtivos y mojándose entre ellos. De entrada plantean sus preguntas esenciales ¿Qué cosas hacen las personas y que tienen una verdadera trascendencia? ¿Cuánto tiempo nos toma alcanzarla?
La historia en "Alasestatuas" está compuesta por pequeñas perlas de la tragedia humana. El rosario de escenas cotidianas tiene cuentas con comedia, romance, tragedia y desencuentro. Todas ambientadas en Bolivia, sin que falten los mercados, la ensalada de frutas o los duelos de cacho. Pocas veces la compra y consumo de un sucumbé fue retratada con la misma mística y filosofía que tiene una visita real a la sucumbera.
Suena a un trabajo propio de las grandes producciones. Pero al elenco le sobran manos para pesonificar al ensamble de personas que nuestros protagonistas conocen en su camino. Uno nunca se siente solo, ni el espacio escénico se siente incompleto, porque Enrique Gorena y Darío Torres se ponen al hombro a toda la corte de personajes, sin descuidar o perder a los personajes principales. Rompen las barreras de su propia invididualidad corporal para darlo todo al momento de hacer reír o de hacer llorar. Como los encantadores de serpientes, sostienen la tensión de la historia con un movimiento de la ceja, juntando las manos o saltando de un extremo al otro del escenario. Incluso a distancias poco recomendables desde lo alto. Esperen lo mejor de la dupla ganadora que son Enrique Gorena y Darío Torres.
El juego del tiempo en "Alasestatuas" es con su inevitabilidad. Transcurre para todos, es cierto, pero la manera despiadada en que teje y desata estas dos vidas delante nuestro, trayendo encuentros y despedidas, esfuerzos y excesos, cuestiona al espectador sobre lo que es valioso. Al disfrutar la noche de juerga y despilfarro o sudar los esfuerzos diurnos por ganar el pan, los personajes consumen su vida en aras de su anhelo. Después de todo, ellos mismos se ponen un plazo para alcanzar esa trascendencia en la vida, pero plantean la pregunta inevitable en un camino de intentar y fallar y preguntar y replantear: ¿cuántas veces tenemos que volver a empezar?
La tragedia de esta obra es la eficiencia con que logra el anhelo de las grandes obras de teatro. Hace eco en el espectador de las inquietudes y tragedias de sus personajes. Estos resuenan en el encuentro de risa y llanto y terminan preguntándose también: ¿Qué estoy haciendo para alcanzar una verdadera trascendencia? ¿Cuánto tiempo me queda para alcanzarla?

No hay comentarios:
Publicar un comentario